Proyectos de Ley que deben ser impulsados por los diputados electos a la Asamblea Nacional desde la mirada de las Tecnologías Libres

José J. Contreras

Sin ánimos de extender demasiado este escrito, se enumerarán algunos de los proyectos de ley que, creemos, deben ser impulsados por los diputados en el próximo período legislativo que comienza en enero de 2016 desde una mirada que privilegia las Tecnologías Libres.

Ley de Libre Acceso al Conocimiento. El factor determinante del capitalismo en nuestra época es el conocimiento, por eso es llamado Capitalismo Cognitivo. Una de las principales características del Capitalismo Cognitivo es el secuestro por parte de intereses privados del conocimiento generado con recursos públicos. Necesitamos, en consecuencia, de una ley que resguarde que todo bien de conocimiento que haya sido generado con recursos del estado mantenga su carácter de “bien público” y que, por lo tanto, esté disponible para todos. Esto nos exige construir un tipo de economía apropiada para los bienes intangibles del conocimiento los cuales no se agotan con el intercambio sino que se enriquecen con el “compartir”. Un proyecto de ley de este tipo fue ya aprobado en primera discusión por la Asamblea Nacional.

Ley de Semillas. Uno de los principales modos de colonización que utiliza el capitalismo cognitivo es la reducción de la biodiversidad a través de la imposición de organismos modificados genéticamente. En efecto, como consecuencia del uso de semillas patentadas por transnacionales, y que en lo inmediato pueden tener mejor rendimiento que las semillas tradicionales, se crean mecanismos de dependencia que atan a los campesinos a la utilización sempiterna de semillas, plaguicidas y demás agroquímicos que en muchos casos terminan por empobrecer y enfermar la tierra. Para pulverizar esta dependencia necesitamos de una ley que resguarde el conocimiento tradicional de nuestro campesinado e incentive el uso de alternativas tecno-políticas que mejoren la producción agrícola promoviendo la soberanía e independencia. Un proyecto de ley de semillas, consensuado por movimientos campesinos a nivel nacional, fue ya presentado ante la Asamblea Nacional.

Ley de Universidades. Nuestra actual ley de universidades debe ser revisada, discutida, debatida y actualizada a nuestra época. La Ley de Universidades vigente se encuentra consustanciada con el escenario posterior inmediato a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, al triunfo aliado y a la visión de política científica del estadounidense Vannevar Bush. Es necesario, traer a nuestro tiempo y geografía el problema de la universidad como centro de generación y difusión de conocimiento. Necesitamos una universidad que produzca conocimiento e innovación a partir de problemas nuestros.

Ley de Comercio Electrónico. En estos tiempos de globalización la transacción electrónica es cada vez más común. Sin embargo, en este ámbito vivimos una pérdida de soberanía que debemos atender. ¿Sabe usted que cuando instala aplicaciones informáticas tan comunes como Whatsapp o Facebook acepta que cualquier litigio debe llevarse ante tribunales extranjeros como los de Irlanda del Norte o del Estado de Nueva York? Nuestra ciudadanía no puede continuar con este desamparo legal ante aplicaciones informáticas apatridas que cada vez más inundan nuestro día a día. Necesitamos de una ley que le brinde protección legal a los venezolanos y venezolanas a la hora de transar e interactuar en la web.

Ley de Protección de Datos Personales. Las filtraciones que hiciese el Sr. Edward Snowden nos han permitido verificar que todos nuestras comunicaciones que hacen uso de aplicaciones informáticas como Gmail, Hotmail, Facebook, Whatsapp, Skype, Yahoo, Google, Bing, Windows y un largo etcétera son interceptadas y recopiladas por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos de América y sus aliados. Como también se pudo verificar, esta información sigue fines políticos pero también sigue fines económicos. Con esta información nos perfilan de tal manera que pueden afinar sus estrategias de venta. Terminamos siendo manipulados como objetos consumidores inconscientemente. Por lo tanto, necesitamos de una ley que promueva un sistema nacional de protección de los datos personales de nuestra ciudadanía. Así como debemos preservar que el conocimiento público sea público, necesitamos promover que los datos privados de los venezolanos y venezolanas estén a resguardo y no puedan ser utilizados sin autorización.

Para impulsar estos proyectos necesitamos en la Asamblea Nacional de diputados que estén dispuestos a plantársele de frente a los intereses de las empresas transnacionales que dominan el actual sistema mundial del capitalismo cognitivo. Necesitamos también de diputados que sean capaces de enfrentarse a los intereses de las agencias de inteligencia de los EE.UU. y sus aliados de modo tal que impulsen un sistema que proteja a nuestra ciudadanía contra la invasión y destrucción de su privacidad. Necesitamos, a fin de cuentas, de diputados que sean voceros nuestros, voceros populares, y no palangristas de intereses foráneos antinacionales.

Se hace evidente que, ante este panorama, los militantes de todos los movimientos sociales que procuran la emancipación científico tecnológica como el FREBIN, los movimientos de software y hardware libre, las mesas de telecomunicaciones, el Frente de Batalladores de Internet, entre tantos otros, nos encontramos ante el deber de apoyar las candidaturas del Gran Polo Patriótico, como sea.

“Esto de las Tecnologías Libres
va mucho más allá del Software Libre”
Hugo Chávez Frías, 2006

Proyectos de Ley que deben ser impulsados por los diputados electos a la Asamblea Nacional desde la mirada de las Tecnologías Libres

Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez

9 de Octubre de 2013

Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez y cometieron una masacre en el nombre de sus reyes. Eso recordaremos el día de hoy y no dejaremos de recordarles a esos ancestros nuestros, porque lo son querámoslo o no, no dejaremos de recordarles y decirles: “asesinos”, “asesinos”, “¡Asesinos!”.

Ellos nunca entendieron, nunca terminaron de entender que el Nuevo Mundo era Otro Mundo. No entendieron que era una cosmogonía distinta. Peleaban, como peleaban con otros reinados europeos. Asesinaban con su tecnología del hierro y pólvora, asesinaban con sus perros y caballos subyugados. Asesinaban a diestra y siniestra… por honor…

¿Honor?… ¡Ignorantes!… Nuestros ancestros españoles eran demasiado ignorantes. No era sólo que estaban medio locos y con patologías de esas que hoy llamamos psicópatas… Es que eran fundamentalmente ignorantes. No entendían, nunca entendieron, que era Otro Mundo. Se creían que era una pelea más como las que tenían a cada rato Castilla, Aragón o Navarra. No entendieron que no eran otros europeos los que encontraron. No se dieron cuenta de que eran otros, otros de verdad verdad.

La tecnología europea era, como lo sigue siendo, una tecnología de avasallamiento. Una tecnología para subyugar, controlar y destruir aquello distinto que no fuere posible encuadrar dentro de su área de dominio. Así como la ciencia llama “superstición” a lo que no puede objetivar, la tecnología europea controla o destruye. Muchas veces incluso destruye lo que controla.

Las técnicas de nuestros ancestros indígenas eran de un cariz muy, muy distinto. No eran tecnologías para avasallar. Sus técnicas permitían producir y reproducir su mundo. Claro que hacían la guerra, por supuesto, pero no eran guerras para aniquilar. ¡Como serían, que peleaban con una cabuya para amarrar al contrincante!.

Los hermanos wayúu, por citar una de las etnias sobrevivientes mas conocidas en nuestros días, en su quehacer no busca avasallar la naturaleza en un “concepto” como lo hacemos los criollos desde la ciencia europea. No, no se trata de dominar la naturaleza imponiéndole, al menos idealmente, una ley como las de Sir Isaac Newton. No, no, las técnicas wayúu procuran permitir que pueda fluir y sostenerse el conflicto creativo en el que conviven y se nutren mutuamente Juya y Pulowi, sus dos deidades fundadoras.

En su cosmovisión, estas deidades no es que a voluntad dominan el mundo. Ellas se contraponen creativamente en la claridad y la oscuridad, el desierto y los bosques, la tierra y el agua, la caza y la casa, el invierno y el verano. Juya y Pulowi conviven en conflicto creador y equilibrio. Es cuando este equilibrio se rompe que entran en acción los “técnicos”.

Estos “técnicos” y debo hacer la salvedad que la palabra no es la mejor, solamente la uso para hacernos evidente la diferencia con nuestra concepción criolla avasallada por la cosmogonía europea. Estos “técnicos”, repito, entran a restablecer el equilibrio. Cuando alguien se enferma, no llega un médico, un doctor, a mandarle una medicina que busca cortar la reacción química del dolor mientras ataca simultáneamente a las bacterias enemigas a las que hay que aniquilar con antibióticos y demás venenos. No, el piachi entran en los confines de Pulowi, y busca el alma del wayúu enfermo. Cuando la consigue, la trae a la claridad de Juya y se restablece el equilibrio. Cuando el equilibrio no se puede restablecer, el wayúu muere.

Cuando hay una situación de crimen entra en juego otro tipo de “técnico”. Cuando ocurre un crimen, no llegan unos “abogados” a abogar por los intereses de las partes utilizando “leyes” escritas en códigos que prescriben procedimientos a seguir. Tampoco llega un juez a dictaminar sentencia enviando, en muchos casos, al culpable a la prisión para ser rehabilitado. Es decir, no es llevado a una especie de taller para ser reparado de tal modo que pueda ser rehabilitado como engranaje útil para la maquinaria societal. No, no, cuando hay una situación de crimen en la sociedad wayúu hay que tomar en cuenta que, en primer lugar, no es un problema entre individuos sino entre familias. Entra en escena un personaje al que normalmente se le llama el palabrero, o Pütichipü ü, quien tiene la misión de restablecer el equilibrio.

Para ello comúnmente se reúne el palabrero con el representante de la familia y que es llamados ta-alaüla. Normalmente el ta-alaüla es un tío materno. La familia que comete el crimen debe “pagar una maula” a la familia víctima con animales domésticos u otros pagos. Esta “maula” sirve un poco como “indemnización”.

Pero lo más importante en todo este proceso es la “palabra”. Es por eso que el personaje central es el “palabrero”. Se trata de restablecer el flujo de la “palabra” entre las familias. Es por eso que cuando algún individuo comete muchos crímenes, su familia puede terminar quitándole la palabra y con ello es como si éste hubiese muerto para la familia. Lo más importante, repito, es el fluir de la palabra.

Hace algunos años cometí un error del cual espero haber aprendido. Trabajaba en Misión Ciencia y tuve la grata oportunidad de conocer a Zoraida Bastidas, una hermana guazábara. Le comenté que estaba trabajando como Coordinador de Enlace de la Misión Ciencia y que quería ver si podíamos hacer algo en conjunto. Zoraida amablemente me permitió acercarme a su comunidad. Mi trabajo como Coordinador de Enlace era el de buscar enlazar el saber científico de las universidades y del Ministerio de Ciencia y Tecnología con las comunidades. Así que cuando llegué a reunirme con los Guazábaras les ofrecí la posibilidad de ayudarles en el proceso de reconocimiento como pueblo indígena.

Y así fue, nos montamos con un grupo grande de científicos en el proyecto. Hicimos “mapas mentales”, revisamos la legislación en el caso, les tomamos muestras de sangre. En los planes estaba la comparación del ADN de los pobladores actuales con el de los huesos de pobladores más antiguos, de modo tal de comprobar, sin lugar a dudas, científicamente, que ellos eran indígenas. Todo esto funcionaba en el marco de la “Red de Aliados para el desarrollo de las Comunidades Indígenas” que impulsábamos desde Fundacite Mérida.

La verdad es que yo les estoy sumamente agradecidos a los hermanos Guazábaras porque con todo y nuestras pretensiones academicistas, ellos fueron tan amables y nos abrieron sus puertas y siempre nos hablaron con mucha amabilidad. Alguna vez me llamó el Sr. Ernesto (el cacique guazábara) aparte y me dijo algunas cosas que yo no logré entender muy bien, pero hoy día creo que me llamó aparte para empezar a encaminarme en ese camino de descubrimiento de ellos.

En fin, el proyecto nunca logró cuajar, menos mal.

Sin embargo, los pueblos Xamú se reunieron un día en una cancha. Allí fueron todos los que se consideraban Guazábara, Mucumbú, Quinaroes, Quinanoques, en fin todos los que se consideraban del pueblo “Xamú”. En la cancha estaban los caciques y funcionarios de ese ministerio creado por el Comandante Supremo Chávez para los Pueblos Indígenas. Hicieron un censo. Toda persona que se consideraba “indígena” sólo tenía que decirlo y censarse. Los caciques estaban allí y validaban con la palabra la palabra del que se censaba. La palabra validaba la palabra.

Y así fue como nuestros hermanos del pueblo Xamú lograron tener sus cédulas de identidad indígena… Y nosotros pensando en pruebas de ADN que debían cotejarse con huesos de ancestros que debían ser exhumados… Por ahí, por ahí, debe ir nuestro camino en el descubrimiento de esas técnicas que puedan liberarnos en la construcción de la Patria Socialista y Bolivariana. La técnica chavista debe ser una técnica de la palabra.

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