Mercaderes en el Templo. Fascistas en el Paraninfo

Mercaderes en el Templo. Fascistas en el Paraninfo.

José J. Contreras – 21/10/05

 

A la verdad corajuda profesada por el Profesor Jorge Dávila

 

 

En Agosto del presente año comenzó la instalación de una Agencia del Banco de Venezuela, propiedad del Grupo Santander, en los pasillos de una Facultad de la Universidad de Los Andes como parte del convenio Universia. ¿Qué sentido tiene una agencia del Banco del Grupo Santander en los pasillos de una Facultad de la Universidad de Los Andes?

 

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Jerusalén, año 33…

 

Se acercaba la Pascua, días de fiesta. Trece hombres, seguidos por una muchedumbre, entran en Jerusalén. Uno de ellos, llamado Jesús y criado en Nazaret, es conocido como profeta, es decir, como denunciante de lo malo y pregonero de las buenas nuevas del reino de Dios. Jesús, denunciante de los contrasentidos y pregonero del sentido.

 

Caminaba el profeta por la ciudad en fiesta y “encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y también a los cambistas, sentados detrás de sus mesas. Hizo un látigo con cuerdas y los echó a todos fuera del Templo con ovejas y bueyes, y derribó las mesas desparramando el dinero por el suelo. A los que vendían palomas les dijo: <<Saquen eso de aquí y no hagan de la Casa de mi Padre un lugar de negocios>>. Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: <<Me devora el celo de tu Casa>>” (Evangelio según San Juan, 2; 14-17).

 

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¿Por qué el celo por el Templo lleva a Jesús a expulsar a ‘cuerazos’ a los mercaderes? “Por respeto a la Casa de Dios”. Por eso mismo nos parecería inaudito que, por ejemplo, dada la cantidad de personas que transitan y visitan diariamente la Catedral de la ciudad de Mérida entonces se instale una agencia bancaria en alguna de las cámaras del mencionado templo para facilitarle las diligencias a los fieles.

 

Pero, ¿por qué una agencia bancaria en una cámara de la Catedral nos parecería una falta de respeto?… Porque la agencia bancaria no nos “cuadra” con una Iglesia. Son dos cosas distintas. Más que distintas, contrarias. Lo que molestó a Jesús es que el ejercicio de los negocios dentro del templo es un contrasentido.

 

El templo es lugar de oración y de encuentro con el Ser, con la trascendencia, con lo universal que los ordenó como pueblo, como comunidad, como cultura. Los negocios son el espacio de lo privado, del tira y encoge, del regateo, del beneficio, de la propiedad que es privada. El templo es el lugar de todos, el mercado es el lugar de lo particular. El templo es el lugar de lo que es de todos, el mercado es el espacio del egoísmo y reafirmación del individuo. El templo es lugar de oración, el negocio tiene lugar en el mercado.

 

El negocio en el Templo es, repito, un contrasentido. Por ello Marcos transcribe el mismo episodio de los mercaderes con las siguientes palabras: “<<¿No dice Dios en la Escritura: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? ¡Pero ustedes la han convertido en refugio de ladrones!>>” (Evangelio según San Marcos 11;17). El negocio en el templo enajena el Templo.

 

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Salamanca, 12 de Octubre, año 1936…

 

El paraninfo de la Universidad de Salamanca se encuentra repleto. Allí están el obispo de Salamanca, la Sra. Carmen Polo (esposa del dictador Franco) y el rector de la Universidad Don Miguel de Unamuno y Jugo. La causa republicana estaba ya perdida. En el paraninfo hace presencia el victorioso general Millán Astray… “Después de las formalidades iniciales, Millán Astray define a Cataluña y a las provincias vascas, como: cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí. La carne sana es la tierra, la enferma su gente. El fascismo y el ejército arrancarán a la gente para restaurar en la tierra el sagrado reino nacional. Cada socialista, cada republicano y cada uno de ellos sin excepción y, huelga añadirlo, cada comunista es un rebelde contra el gobierno nacional, que será pronto reconocido por los estados totalitarios que nos auxilian, a pesar de Francia y la pérfida Inglaterra… Desde el fondo del paraninfo, una voz gritó el lema de Millán Astray: <<¡Viva la muerte!>>. Millán Astray lanza el grito de: <<¡España!>>. Automáticamente, cierto número de personas contestaron: <<¡Una!>>. <<¡España!>>, volvió a gritar Millán Astray. <<¡Grande!>>, replicó el auditorio. Y al grito final de <<¡España!>> del General, contestan <<¡Libre!>>. Todos los ojos estaban fijos en Unamuno, que se levantó lentamente y dijo: <<Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. No aprendí hacerlo en los setenta y tres años de mi vida. Y ahora no quiero aprenderlo. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, lo quiera o no, es catalán, nacido en Barcelona>>. Se detuvo. En la sala se había extendido un temeroso silencio… <<Pero ahora -continuó Unamuno- acabo de oír el necrófilo e insensato grito ‘¡Viva la muerte!’ y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor>>. Millán Astray le interrumpe con el gritó de: <<¡Muerte a la inteligencia! ¡Viva la muerte!>>. Pemán, presente allí también, contesta: <<¡Mueran los intelectuales! ¡Los falsos intelectuales! ¡Traidores!>>. Unamuno continuó: <<¡Este es el templo de la inteligencia!. ¡Y yo soy su sumo sacerdote!. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho” (Versión recogida en http://es.geocities.com/dfsandin/Miguel.htm).

 

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Unamuno compara a la Universidad con un templo… ¿Por qué?… Porque la Universidad es un recinto sagrado. Como Rector es el sumo sacerdote de este Templo, el Templo del saber. Es Templo del Saber porque como dice el profesor Abdel Fuenmayor: “la misión esencial de la universidad es la búsqueda del conocimiento mediante la aplicación de la razón y la inteligencia”. No es esa mal llamada “inteligencia estratégica” de la que se habla en la jerga de los negocios. No. Se trata de la razón y la inteligencia fundadas en la verdad. La Universidad es el templo de la inteligencia porque es la institución consagrada a velar por la verdad en su cultivo, en su descubrimiento, en su aprehensión, en su celo.

 

Jesús sacó a cuerazos a los que profanaban el templo de Yavé. Unamuno acusó a los fascistas que pisoteaban la verdad a través de su exterminio. Uno y otro, proféticamente, denunciaban el contrasentido y proclamaban el sentido. Uno y otro cuidaban de la cultura. Ninguno venció pero, porque tenían razón, ambos convencieron. Por ello la fuerza bruta crucificó a uno y arrestó al otro por el resto de sus ya pocos días.

 

 

Que la Universidad esté viva significa que lo que en ella ocurra, ocurra con sentido. Sentido que corresponde a su misión de ser el espacio del celo por la verdad, del celo por la cultura que es de todos.

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Que en los pasillos de una Facultad se instalen los mercaderes es un contrasentido. Que se instalen los mercaderes ante la mirada impávida de nosotros es muestra del sinsentido y, por lo tanto, de la muerte de la Universidad.

 

El Sr. Emilio Botín, presidente del Grupo Santander, dice en la Memoria y Cuenta del año 2004:

 

Santander Universidades representa un esfuerzo importante que nos planteamos en términos de inversión de futuro. La educación superior es la clave del desarrollo social; en consecuencia, el incremento de la riqueza material e intelectual de los países y de los ciudadanos con los que nos relacionamos mejora sus condiciones de vida al tiempo que incrementa nuestras posibilidades de negocio a largo plazo”.

 

El interés corporativo está muy claro. El “interés universitario”… ¿está?…

 

Y, por favor, no me vengan con el cuentico ese de la “Alianza Estratégica” porque esa es de la misma calaña de la fulana “Inteligencia Estratégica”.

 

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Ayer soñé que me adentraba en los pasillos sucios y derruidos del sótano de la Facultad de Ingeniería. En sus espaciosos corredores una masa indiferenciada prestaba atención a un hombre tuerto de su ojo derecho y manco de su mano izquierda que portaba uniforme militar. Me acerqué un poco para escuchar mejor sus inentendibles palabras. Seguía sin comprender y me acerqué un poco más. El tuerto me miró con su ojo izquierdo, levantó su mano derecha y exclamó con fuerza “¡Muerte a la inteligencia! ¡Viva la muerte!”. La muchedumbre respondió a una sola y única voz: “¡España!”…

 

Y desperté -o creí despertar… Me encontraba en Jerusalén… La autoridad se lavaba las manos… Un referendo había condenado al hijo del Hombre, y liberado a Barrabás…

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