Proyectos de Ley que deben ser impulsados por los diputados electos a la Asamblea Nacional desde la mirada de las Tecnologías Libres

José J. Contreras

Sin ánimos de extender demasiado este escrito, se enumerarán algunos de los proyectos de ley que, creemos, deben ser impulsados por los diputados en el próximo período legislativo que comienza en enero de 2016 desde una mirada que privilegia las Tecnologías Libres.

Ley de Libre Acceso al Conocimiento. El factor determinante del capitalismo en nuestra época es el conocimiento, por eso es llamado Capitalismo Cognitivo. Una de las principales características del Capitalismo Cognitivo es el secuestro por parte de intereses privados del conocimiento generado con recursos públicos. Necesitamos, en consecuencia, de una ley que resguarde que todo bien de conocimiento que haya sido generado con recursos del estado mantenga su carácter de “bien público” y que, por lo tanto, esté disponible para todos. Esto nos exige construir un tipo de economía apropiada para los bienes intangibles del conocimiento los cuales no se agotan con el intercambio sino que se enriquecen con el “compartir”. Un proyecto de ley de este tipo fue ya aprobado en primera discusión por la Asamblea Nacional.

Ley de Semillas. Uno de los principales modos de colonización que utiliza el capitalismo cognitivo es la reducción de la biodiversidad a través de la imposición de organismos modificados genéticamente. En efecto, como consecuencia del uso de semillas patentadas por transnacionales, y que en lo inmediato pueden tener mejor rendimiento que las semillas tradicionales, se crean mecanismos de dependencia que atan a los campesinos a la utilización sempiterna de semillas, plaguicidas y demás agroquímicos que en muchos casos terminan por empobrecer y enfermar la tierra. Para pulverizar esta dependencia necesitamos de una ley que resguarde el conocimiento tradicional de nuestro campesinado e incentive el uso de alternativas tecno-políticas que mejoren la producción agrícola promoviendo la soberanía e independencia. Un proyecto de ley de semillas, consensuado por movimientos campesinos a nivel nacional, fue ya presentado ante la Asamblea Nacional.

Ley de Universidades. Nuestra actual ley de universidades debe ser revisada, discutida, debatida y actualizada a nuestra época. La Ley de Universidades vigente se encuentra consustanciada con el escenario posterior inmediato a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, al triunfo aliado y a la visión de política científica del estadounidense Vannevar Bush. Es necesario, traer a nuestro tiempo y geografía el problema de la universidad como centro de generación y difusión de conocimiento. Necesitamos una universidad que produzca conocimiento e innovación a partir de problemas nuestros.

Ley de Comercio Electrónico. En estos tiempos de globalización la transacción electrónica es cada vez más común. Sin embargo, en este ámbito vivimos una pérdida de soberanía que debemos atender. ¿Sabe usted que cuando instala aplicaciones informáticas tan comunes como Whatsapp o Facebook acepta que cualquier litigio debe llevarse ante tribunales extranjeros como los de Irlanda del Norte o del Estado de Nueva York? Nuestra ciudadanía no puede continuar con este desamparo legal ante aplicaciones informáticas apatridas que cada vez más inundan nuestro día a día. Necesitamos de una ley que le brinde protección legal a los venezolanos y venezolanas a la hora de transar e interactuar en la web.

Ley de Protección de Datos Personales. Las filtraciones que hiciese el Sr. Edward Snowden nos han permitido verificar que todos nuestras comunicaciones que hacen uso de aplicaciones informáticas como Gmail, Hotmail, Facebook, Whatsapp, Skype, Yahoo, Google, Bing, Windows y un largo etcétera son interceptadas y recopiladas por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos de América y sus aliados. Como también se pudo verificar, esta información sigue fines políticos pero también sigue fines económicos. Con esta información nos perfilan de tal manera que pueden afinar sus estrategias de venta. Terminamos siendo manipulados como objetos consumidores inconscientemente. Por lo tanto, necesitamos de una ley que promueva un sistema nacional de protección de los datos personales de nuestra ciudadanía. Así como debemos preservar que el conocimiento público sea público, necesitamos promover que los datos privados de los venezolanos y venezolanas estén a resguardo y no puedan ser utilizados sin autorización.

Para impulsar estos proyectos necesitamos en la Asamblea Nacional de diputados que estén dispuestos a plantársele de frente a los intereses de las empresas transnacionales que dominan el actual sistema mundial del capitalismo cognitivo. Necesitamos también de diputados que sean capaces de enfrentarse a los intereses de las agencias de inteligencia de los EE.UU. y sus aliados de modo tal que impulsen un sistema que proteja a nuestra ciudadanía contra la invasión y destrucción de su privacidad. Necesitamos, a fin de cuentas, de diputados que sean voceros nuestros, voceros populares, y no palangristas de intereses foráneos antinacionales.

Se hace evidente que, ante este panorama, los militantes de todos los movimientos sociales que procuran la emancipación científico tecnológica como el FREBIN, los movimientos de software y hardware libre, las mesas de telecomunicaciones, el Frente de Batalladores de Internet, entre tantos otros, nos encontramos ante el deber de apoyar las candidaturas del Gran Polo Patriótico, como sea.

“Esto de las Tecnologías Libres
va mucho más allá del Software Libre”
Hugo Chávez Frías, 2006

Proyectos de Ley que deben ser impulsados por los diputados electos a la Asamblea Nacional desde la mirada de las Tecnologías Libres

“Amenaza inusual y extraordinaria”

Sabe, amig@ lect@r, que con el asunto ese de que el pasado 9 de marzo de 2015 el presidente Barack Obama publicó una orden ejecutiva en la que expresaba que la situación venezolana constituía una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de los Estados Unidos de América me quedé pensando si eso nos atañía a tod@s o no. Porque bueno, al fin y al cabo, con esa orden el Presidente Obama sólo  procedió a bloquear las propiedades y las cuentas bancarias de un grupo de personas acusados de, supuestamente, haber participado en violación de derechos humanos, actos de corrupción exacerbada, restricciones a la libertad de prensa y persecución de opositores políticos. Por supuesto que uno se pregunta si el grupo de personas no tiene derecho a defenderse en un juicio, por un lado, y también si el presidente de los Estados Unidos tiene potestad para enjuiciar y en Venezuela. Pero no quisiera que nos fuéramos por allí, quisiera pedirles que me acompañaran por otro camino. Me puse a buscar dentro de la página web de la Casa Blanca otros decretos donde se haya utilizado un tipo de expresión similar para ver qué es lo que tienen en común. Estos fueron los resultados:

  • El 13 de mayo de 2014, se utilizó en orden contra de la República Centroafricana.
  • El 25 de febrero de 2011, en orden contra de la República de Libia.
  • El 6 de marzo de 2014 fue utilizada en una orden en contra de Ucrania.
  • El 3 de abril de 2014 fue utilizada en una orden en contra de Sudán.
  • El 13 de abril de 2010 fue utilizada en una orden en contra de Somalia.
  • El 29 de abril de 2011 en orden en contra de Siria.
  • El 30 de agosto de 2010 en orden en contra de Corea del Norte.
  • Llama la atención que también puede conseguirse un mensaje del presidente Barack Obama al Congreso de los EE.UU., de fecha 10 de Marzo de 2010, en el que califica también a la situación en Irán de “amenaza inusual y extraordinaria” y, en consecuencia, solicita mantener el estado de emergencia nacional impuesto desde el 15 de Marzo de 1995 en contra de esa nación.
  • Algo similar ocurre con Irak. En una carta del presidente Obama al Congreso de los EE.UU. de fecha 19 de Mayo de 2014 el presidente utiliza los mismos calificativos solicitando mantener el estado de emergencia impuesto sobre esa nación desde el 22 de Mayo de 2003.
  • El 25 de junio de 2012 fue utilizado el calificativo de “amenaza inusual y extraordinaria” en una carta del Presidente Obama dirigida al Congreso y en la que acusa a Rusia ante la supuesta proliferación de “uranio altamente enriquecido“.

¿Qué ha ocurrido en los mencionados países?

  • Libia fue invadida por ejércitos de países de la Otan.
  • Siria fue también invadida, al no lograrse su cometido se ha continuado con una guerra irregular a través del ISIS (esos que se la pasan montando videos decapitando o asesinando a sus rehenes).
  • Ucrania se encuentra envuelta en una guerra civil con consecuencias todavía impredecibles pero que ya se ha manifestado en el desmembramiento de esa nación.
  • Sudán, Somalia y la República Centroafricana se encuentran inmersas en guerra civiles.
  • Contra Irán, Rusia y Corea del Norte se han intentado múltiples modos de bloqueo económico, político, cultural y militar.
  • A Irak después de invadido se le aplicó la fórmula que Naomi Klein llamó “capitalismo de desastres“.

El calificativo de “amenaza inusual y extraordinaria” ha sido también utilizado en otros casos:

  • El 25 de de julio de 2011 en orden en contra de Organizaciones Criminales Transnacionales.
  • El 01 de Abril de 2015 en orden en contra de actividades maliciosas en el ciberespacio.

¿Es necesario todavía explicar la gravedad del uso de estos calificativos en contra de Venezuela? Obviamente no es un asunto que atañe a siete personas. Esto nos atañe a todos. Cuando el calificativo de “amenaza inusual y extraordinaria” es utilizado viene asociado a guerras civiles, invasiones, desastres y bloqueos económicos, culturales, militares y políticos. Ninguno de estos es el caso de Venezuela, ¿lo será?… Todo esto sin olvidar la criminalización que se hace del asunto.

“Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor.”

Esta frase es la más conocida de Desmond Tutu y fue dicha en aquella época -no tan lejana- en la que los negros sudafricanos luchaban contra el apartheid y Nelson Mandela, preso por 27 años, aparecía catalogado como “terrorista” por el Departamento de Estado de los EE.UU. Mandela siguió en la lista de terroristas hasta 2008 momento en el que Condoleezza Rice tuvo que decir que eso era “un asunto francamente bastante vergonzoso“… Es curioso que muchos de los que apoyan el decreto del presidente Obama utilizan esta frase de Tutu en la situación actual. Posiblemente por ignorancia al desconocer el momento histórico en el que dicha frase fue proferida. Ser neutral en esta coyuntura, fija posición del lado del enemigo. Yo fijo posición por la esperanza mundial que es y ha sido Venezuela. ¿Qué posición fija usted?

“Amenaza inusual y extraordinaria”

Communitas: la Pedagogía Crítica a Fondo

Resumen—Se presenta una crítica a la noción de “Concienciación” de Paulo Freire. Para ello se realiza un resumen de las ideas de Freire las cuales son interpretadas a la luz de un contexto de ser humano tecnológico. Este contexto está inspirado en las ideas de José Ángel López Herrerías sobre el “Humanismo” que se basan en la obra de Martin Heidegger. De la interpretación, se adelanta una crítica a la idea de “Concienciación” freireana en la que ésta aparece como punta de lanza en la animalización del ser humano. Sin embargo, de los cabos sueltos, se presenta una perspectiva distinta en la que el “ser más” freireano entra en comunión con un “ser más” originariamente humano heideggeriano que escape del animalitas en el tránsito del communitas. A partir de acá, se esbozan las ideas seminales para una educación distinta, basada en la apertura, en el diálogo del taller hacia la formación de un ser humano que supere la explotación en vías del cuidado del advenimiento.

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Communitas: la Pedagogía Crítica a Fondo

Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez

9 de Octubre de 2013

Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez y cometieron una masacre en el nombre de sus reyes. Eso recordaremos el día de hoy y no dejaremos de recordarles a esos ancestros nuestros, porque lo son querámoslo o no, no dejaremos de recordarles y decirles: “asesinos”, “asesinos”, “¡Asesinos!”.

Ellos nunca entendieron, nunca terminaron de entender que el Nuevo Mundo era Otro Mundo. No entendieron que era una cosmogonía distinta. Peleaban, como peleaban con otros reinados europeos. Asesinaban con su tecnología del hierro y pólvora, asesinaban con sus perros y caballos subyugados. Asesinaban a diestra y siniestra… por honor…

¿Honor?… ¡Ignorantes!… Nuestros ancestros españoles eran demasiado ignorantes. No era sólo que estaban medio locos y con patologías de esas que hoy llamamos psicópatas… Es que eran fundamentalmente ignorantes. No entendían, nunca entendieron, que era Otro Mundo. Se creían que era una pelea más como las que tenían a cada rato Castilla, Aragón o Navarra. No entendieron que no eran otros europeos los que encontraron. No se dieron cuenta de que eran otros, otros de verdad verdad.

La tecnología europea era, como lo sigue siendo, una tecnología de avasallamiento. Una tecnología para subyugar, controlar y destruir aquello distinto que no fuere posible encuadrar dentro de su área de dominio. Así como la ciencia llama “superstición” a lo que no puede objetivar, la tecnología europea controla o destruye. Muchas veces incluso destruye lo que controla.

Las técnicas de nuestros ancestros indígenas eran de un cariz muy, muy distinto. No eran tecnologías para avasallar. Sus técnicas permitían producir y reproducir su mundo. Claro que hacían la guerra, por supuesto, pero no eran guerras para aniquilar. ¡Como serían, que peleaban con una cabuya para amarrar al contrincante!.

Los hermanos wayúu, por citar una de las etnias sobrevivientes mas conocidas en nuestros días, en su quehacer no busca avasallar la naturaleza en un “concepto” como lo hacemos los criollos desde la ciencia europea. No, no se trata de dominar la naturaleza imponiéndole, al menos idealmente, una ley como las de Sir Isaac Newton. No, no, las técnicas wayúu procuran permitir que pueda fluir y sostenerse el conflicto creativo en el que conviven y se nutren mutuamente Juya y Pulowi, sus dos deidades fundadoras.

En su cosmovisión, estas deidades no es que a voluntad dominan el mundo. Ellas se contraponen creativamente en la claridad y la oscuridad, el desierto y los bosques, la tierra y el agua, la caza y la casa, el invierno y el verano. Juya y Pulowi conviven en conflicto creador y equilibrio. Es cuando este equilibrio se rompe que entran en acción los “técnicos”.

Estos “técnicos” y debo hacer la salvedad que la palabra no es la mejor, solamente la uso para hacernos evidente la diferencia con nuestra concepción criolla avasallada por la cosmogonía europea. Estos “técnicos”, repito, entran a restablecer el equilibrio. Cuando alguien se enferma, no llega un médico, un doctor, a mandarle una medicina que busca cortar la reacción química del dolor mientras ataca simultáneamente a las bacterias enemigas a las que hay que aniquilar con antibióticos y demás venenos. No, el piachi entran en los confines de Pulowi, y busca el alma del wayúu enfermo. Cuando la consigue, la trae a la claridad de Juya y se restablece el equilibrio. Cuando el equilibrio no se puede restablecer, el wayúu muere.

Cuando hay una situación de crimen entra en juego otro tipo de “técnico”. Cuando ocurre un crimen, no llegan unos “abogados” a abogar por los intereses de las partes utilizando “leyes” escritas en códigos que prescriben procedimientos a seguir. Tampoco llega un juez a dictaminar sentencia enviando, en muchos casos, al culpable a la prisión para ser rehabilitado. Es decir, no es llevado a una especie de taller para ser reparado de tal modo que pueda ser rehabilitado como engranaje útil para la maquinaria societal. No, no, cuando hay una situación de crimen en la sociedad wayúu hay que tomar en cuenta que, en primer lugar, no es un problema entre individuos sino entre familias. Entra en escena un personaje al que normalmente se le llama el palabrero, o Pütichipü ü, quien tiene la misión de restablecer el equilibrio.

Para ello comúnmente se reúne el palabrero con el representante de la familia y que es llamados ta-alaüla. Normalmente el ta-alaüla es un tío materno. La familia que comete el crimen debe “pagar una maula” a la familia víctima con animales domésticos u otros pagos. Esta “maula” sirve un poco como “indemnización”.

Pero lo más importante en todo este proceso es la “palabra”. Es por eso que el personaje central es el “palabrero”. Se trata de restablecer el flujo de la “palabra” entre las familias. Es por eso que cuando algún individuo comete muchos crímenes, su familia puede terminar quitándole la palabra y con ello es como si éste hubiese muerto para la familia. Lo más importante, repito, es el fluir de la palabra.

Hace algunos años cometí un error del cual espero haber aprendido. Trabajaba en Misión Ciencia y tuve la grata oportunidad de conocer a Zoraida Bastidas, una hermana guazábara. Le comenté que estaba trabajando como Coordinador de Enlace de la Misión Ciencia y que quería ver si podíamos hacer algo en conjunto. Zoraida amablemente me permitió acercarme a su comunidad. Mi trabajo como Coordinador de Enlace era el de buscar enlazar el saber científico de las universidades y del Ministerio de Ciencia y Tecnología con las comunidades. Así que cuando llegué a reunirme con los Guazábaras les ofrecí la posibilidad de ayudarles en el proceso de reconocimiento como pueblo indígena.

Y así fue, nos montamos con un grupo grande de científicos en el proyecto. Hicimos “mapas mentales”, revisamos la legislación en el caso, les tomamos muestras de sangre. En los planes estaba la comparación del ADN de los pobladores actuales con el de los huesos de pobladores más antiguos, de modo tal de comprobar, sin lugar a dudas, científicamente, que ellos eran indígenas. Todo esto funcionaba en el marco de la “Red de Aliados para el desarrollo de las Comunidades Indígenas” que impulsábamos desde Fundacite Mérida.

La verdad es que yo les estoy sumamente agradecidos a los hermanos Guazábaras porque con todo y nuestras pretensiones academicistas, ellos fueron tan amables y nos abrieron sus puertas y siempre nos hablaron con mucha amabilidad. Alguna vez me llamó el Sr. Ernesto (el cacique guazábara) aparte y me dijo algunas cosas que yo no logré entender muy bien, pero hoy día creo que me llamó aparte para empezar a encaminarme en ese camino de descubrimiento de ellos.

En fin, el proyecto nunca logró cuajar, menos mal.

Sin embargo, los pueblos Xamú se reunieron un día en una cancha. Allí fueron todos los que se consideraban Guazábara, Mucumbú, Quinaroes, Quinanoques, en fin todos los que se consideraban del pueblo “Xamú”. En la cancha estaban los caciques y funcionarios de ese ministerio creado por el Comandante Supremo Chávez para los Pueblos Indígenas. Hicieron un censo. Toda persona que se consideraba “indígena” sólo tenía que decirlo y censarse. Los caciques estaban allí y validaban con la palabra la palabra del que se censaba. La palabra validaba la palabra.

Y así fue como nuestros hermanos del pueblo Xamú lograron tener sus cédulas de identidad indígena… Y nosotros pensando en pruebas de ADN que debían cotejarse con huesos de ancestros que debían ser exhumados… Por ahí, por ahí, debe ir nuestro camino en el descubrimiento de esas técnicas que puedan liberarnos en la construcción de la Patria Socialista y Bolivariana. La técnica chavista debe ser una técnica de la palabra.

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Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez

Agradecimiento a Rigoberto Lanz

Quisiera intentar unas breves palabras de agradecimiento al camarada Rigoberto Lanz.

Con Rigoberto Lanz vivimos, según mi opinión, el intento actual más importante de teoría crítica sobre qué ciencia, qué tecnología y qué gestión pública nos sería la más propia a la Revolución Bolivariana. Su propuesta pretendía ir más allá del marxismo. No porque lo dejase atrás, sino porque lo incorporaba en sus bases para trascender a ese otro espacio en el que aparecen Marx, Lenin, Engels y tantos otros, como unos queridos camaradas de visión eurocéntrica. Nos tocaba a nosotros entonces la dura tarea de trascenderlos para sembrar las condiciones que posibiliten ese claro en el que la complejidad postmoderna supere la simplicidad moderna. Se trataba, nada más y nada menos, de emprender el camino robinsoniano porque ahora sí nos era posible.

En 2006, decía Lanz en un ensayo intitulado “Ciencia sin Conciencia”:

“El paradigma de la simplicidad está en la base de esta enfermedad del espíritu. Los dogmas metodológicos, los rituales académicos repetidos durante siglos, el peso enorme de un sentido común férreamente instalado en la cultura dominante, y sobre manera, la funcionalidad de esta mentalidad con la reproducción de las formas de poder predominantes en la sociedad, son los condicionantes que pueden explicar la impunidad con la que viene operando este viejo paradigma durante todo el trayecto de la Modernidad. Aquí nada es inocente. Cada palabra, cada gesto, cada aparato, cada práctica, están todos alineados con la racionalidad dominante, con la lógica del poder, con las ideas y creencias que prevalecen en estos tiempos” (p. 23).

Más adelante nos decía:

“… Esa inercia… ha de ser vencida para abrirle cauce a otros modos de pensar… que son también otros modos de vivir. En ese camino se está jugando una de las más caras apuestas de lo que ha de ser más adelante ‘una comunidad de hombres libres’ (como lo soñaba el viejo Marx)” (p. 25).

Y esta tarea debía ser abordada por una revolución triunfante desde el Estado (cosa de por sí contradictoria):

“Toca al Estado traducir una nueva visión de la ciencia y la tecnología en política pública, en asunto de todos los ciudadanos. Es en la cultura democrática donde se validan las estrategias y líneas de acción. La ciencia ha sido siempre cómplice del poder. Toca ahora una torsión histórica en la que se ponga al servicio de la gente no sólo en la utilización práctica, sino en la propia concepción que le da sentido. Esa es la novedad de estos nuevos tiempos. Concluye un modo de producir el conocimiento y aparece otro. Usted lo toma o lo deja” (“Repensar la Técnica”, p. 31).

Y además:

“Un nuevo paradigma para las ciencias y las técnicas demanda un esfuerzo sostenido de implantación de los nuevos tejidos institucionales que concuerden con los sentidos más profundos de una revolución cultural de esta envergadura. Allí no hay línea recta ni causalismos. Nadie tiene por allí guardado algún modelo de gestión que asegure esta consistencia. Se trata más bien de una búsqueda colectiva donde se pone a prueba una experiencia histórica de gran valor acumulada por civilizaciones enteras que han confrontado en su momento los mismos problemas de articulación entre la producción, la enseñanza y la gestión del conocimiento” (“Misión Ciencia: lo que dicen que digo”, p. 53).

¿Cómo lo hacemos? Pues la verdad es que no sabemos y sin embargo podríamos adelantar algunos asuntos fundamentales:

“La clave está en el progresivo empoderamiento de las comunidades de cara a los manejos de sus asuntos. No se trata de ‘llevar’ la ciencia al seno del pueblo sino de generar un proceso de apropiación crítica de todos los saberes en donde los conocimientos técnicos se confrontan con otros criterios de pertinencia, donde las experticias son interpeladas desde otros imperativos éticos y valoradas en razón de su capacidad de articulación con las necesidades de la gente…” (“Misión Ciencia: ¿Cuál es la diferencia?”; p. 57).

Ese pensamiento, su creencia en las posibilidades y potencialidades de la Revolución Bolivariana, la dominación del paradigma de la simplicidad en nuestras universidades y, sobre manera, en los medios de comunicación lo hicieron blanco constante de las miserias típicas de la canalla. Incluso después de muerto.

El 7 de octubre de 2011 lo ví por última vez. Estuvimos en la Escuela de Formación Algimiro Gabaldón en Los Colorados – Valencia. Compartimos una velada de discusión revolucionaria y junto a los camaradas Franco Díaz y Jesús Puerta le dedicamos un libro editado por Cenditel. “La Misión Ciencia en Retrospectiva” se llama, y está disponible para descarga aquí.

La verdad es que escuchamos poco a Rigoberto, muy poco. Le editamos y publicamos libros, le financiamos unos cuántos buenos eventos. Hubo uno en homenaje a Varsavsky sin parangón y otro en homenaje a Morin que no se le quedó atrás. No descansó en sus intentos por promover el debate. No descasó en sus intentos por sacudir epistemológicamente la institucionalidad. Tan poco descansó, que hace apenas un mes, el 14 de marzo, intentó asistir al homenaje al legado del Comandante Hugo Chávez que realizó el Centro Internacional Miranda… No pudo.

Es también importante destacar para los más jóvenes que a Rigoberto hay que estudiarlo no sólo en su discurso escrito sino también en su discurso oral. En la web, quedaron registrados varios de sus discursos. Seguramente saldrán otros. Hay uno en particular que se puede encontrar en este enlace  en el que Rigoberto culmina diciendo:

“La pedagogía política que más quiero resaltar en esta experiencia es que en efecto el debate es posible. El debate es esencial para la propia idea de revolución y sin ese debate, no solamente es que el cultivo del espíritu se puede marchitar, no solamente es que las ideas de los intelectuales que andan sin espacio y sin tribuna para decirlo así ‘se van a sentir deprimidos’. Es que, ¡peor que eso!, es que en efecto si no hay debate de ideas en la revolución, la revolución ella misma se marchita y es una falacia de revolución”.

Si no hay debate de ideas en la revolución, la revolución ella misma se marchita y es una falacia de revolución. Coño, ¡que “si no hay debate de ideas en la revolución, la revolución ella misma se marchita y es una falacia de revolución”!.

Ojalá podamos emprender su legado.

¡Agradecidos Rigoberto, agradecidos de la vida!

JJ Contreras

Nota: los ensayos citados se encuentran en el libro “Debate Abierto sobre Misión Ciencia. Tomo I/ En Red”. Editado en Caracas por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Año 2006.

Agradecimiento a Rigoberto Lanz

Hacia la Zona Libre “Kléber Ramírez” de Mérida

Hace ya seis años, el 10 de noviembre de 2006, el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, durante su insigne discurso “La Sociedad del Talento”, se refirió a la Zona Libre Cultural, Científico y Tecnológica del Estado Mérida (ZOLCCYT) solicitando un proyecto que le brindase un nuevo sentido.

El proyecto de la Zolccyt cuenta con una ley de 1995 en la que la establece como un Régimen Fiscal Especial de carácter preferencial para bienes culturales, científicos y tecnológicos. La Zolccyt era fundamentalmente un proyecto enmarcado en la ola de la globalización. De lo que se trataba era de explotar las potencialidades intelectuales de la región andina para promover la competitividad de empresas de conocimiento. Era un proyecto tecno-nacional, de carácter regional, con miras a atraer empresas. Aún pueden recordarse los vítores de sus promotores ante la visita de Microsoft en 2003.

Cuando el Comandante Chávez nos encomendó la tarea de repensar la Zolccyt nos habló también de la Sociedad del Talento, del Software y Tecnologías Libres, nos dijo que “la propiedad intelectual no era más que una trampa… expresión del egoísmo capitalista”. En ese contexto, tiene sentido replantear la Zolccyt como una Zona de Promoción del Talento Libre. Así como se pueden decretar “zonas libres de analfabetismo”, podemos pensar a Mérida como una zona que más allá de promover el conocimiento como producto de mercado, promueva el cultivo de una ética de libertad, en la que se produzcan otros modos de producción. Los Movimientos de Software Libre son quizá un buen punto de partida.

También propuso el comandante que llamáramos la zona en honor a “Kléber Ramírez” quien puede recordarse como un propulsor del “Estado Comunero”… ¿Será que podemos reunir en una misma cosa a los movimientos del Software Libre y al Estado Comunal? Está por verse en Mérida, quizá.

Hacia la Zona Libre “Kléber Ramírez” de Mérida

La tradición tras “Caracas ciudad de despedidas”

Sorprende el revuelo que ha causado el cortometraje “Caracas Ciudad de Despedidas” de Ivanna Chávez y Javier Pita. Me enteré de este vídeo al verlo tres días seguidos de tendencia en Twitter. Por supuesto, no es que estaba allí por su calidad porque la verdad es que el corto está bastante majunche. Hay poca ilación, desvaríos y ni hablar de la dicción. Lo que nos llama la atención allí es otra cosa. ¿Qué es?

Entre tantas cosas que han salido por ahí la reflexión más seria, en mi opinión, es la del camarada José Roberto Duque colgada en su blog e intitulada “Ciudad de despedidas, ciudad dividida“. Dice Duque “Caracas no es una sola, así que eso tampoco es la juventud caraqueña: es apenas el fragmento de una especie de tribu caraqueña o urbana, de clase media o con aspiraciones de serlo”. Según Duque, esta pequeña tribu son fascistas en formación y gracias al desarrollo de la lucha de clases que se está viviendo en Venezuela, con el tiempo, desaparecerá.

La cosa no es tan simple. La formación del pueblo venezolano se ha visto marcada por la lucha entre dos discursos contrapuestos, discordantes, enfrentados el uno al otro, pero reunidos en torno a un mismo ente al que llamamos “Venezuela”. Uno de estos discursos es el que llama a formar un pueblo con identidad propia. Se trata de permitir el despliegue de nuestra endogeneidad a partir de aquello que nos es más propio. Es decir, desde este discurso la búsqueda es por desplegar nuestra venezolanidad. El otro discurso llama a europeizarnos, a civilizarnos, a ser como ellos. En el último, se trata de que progresaremos cuando por fin lleguemos a ser como es Madrid, Londres, París o Nueva York. Ese es nuestro destino. Dejaremos de ser “colonia” cuando seamos igualititos a las metrópolis.

Esta dialéctica estuvo allí presente el 19 de Abril de 1810 y contribuyó al bochinche que desbarató la Primera República. Estuvo allí en La Cosiata. Fue tema principalísimo de discusión a principios del siglo XX. Muchísisima mejor realizada que “Caracas, Ciudad de Despedidas” lo fue “Ídolos Rotos” de Manuel Díaz Rodríguez y publicada en 1901. En ella, Soria -el protagonista- es un artista que sueña con París. Es un desarraigado, descomprometido con su pueblo, un apátrida pues que no siente pertenencia a  Caracas. Al final, en medio de una revolución, Soria decide emigrar mientras pronuncia lapidante: Finis Patria. Para el tiempo en que Díaz Rodríguez escribe “Ídolos Rotos”, Venezuela vivía la Revolución Liberal Restauradora con Cipriano Castro a la cabeza.

En 1905, Tulio Febres Cordero publicó su “Don Quijote en América” que en mi humilde opinión es una magistral expresión artística de la dialéctica discursiva a la que aquí nos referimos. Dos personajes escenifican esta lucha: Santiago y Policarpo. Santiago regresa al país y lo redescubre en sus caminos, pueblos y personas. Policarpo copia hasta el ridículo el fulano progreso extranjero. Él sólo quiere irse y despotrica hasta el cansancio de su patria. Al final, Santiago se establece y hace familia en Mapiche, un pueblo de la Venezuela profunda. Policarpo emigra, o sea.

Nosotros debemos comprender que es en esta dialéctica que nos hemos conformado como pueblo. Ciertamente en las distintas tribus encontraremos predominio de uno u otro discurso. Por supuesto, que en la oposición encontraremos más gente que quiera emigrar que en el chavismo. Pero en el chavismo también queremos ser como ellos y en la oposición veremos a más de una catirita que aplaude cuando aterriza el avión tal y como le han dicho que nosotros hacemos.

La cosa es bastante más compleja que la lucha de clases de la ortodoxia marxista. Ambos discursos sobre Venezuela están de principio en nuestra cultura. Para ir más allá de ellos, quizá más que una síntesis haga falta una trascendencia. Hace algún tiempo le dediqué un rato al tema y escribí un ensayo con más detalle que está aquí disponible.

¿Qué son fascistas los sifrinitos estos? No, no lo son. Ese concepto no nos atañe. Ellos no tienen un proyecto de limpieza étnica para conformar una nación pura, ni proyecto alguno.  Ellos sólo son optimistas en que algún día podrán limpiar a Caracas de su gente y quedársela sólo para ellos y sus amigos. Y ¿sabe qué? si tienen la oportunidad de hacerlo lo harán sin miramientos.

Pero, no se preocupe demasiado, lo más probable es que hagan lo que tienen siglos haciendo: ¡irse!.

La tradición tras “Caracas ciudad de despedidas”