11, 12, 13 y 14 de Abril de 2002… Mi relato tras quince años.

José J. Contreras

11

Parecía un día normal, pero no, no lo era. Serpenteé la cola desde la Valle-Coche, tomando la Francisco Fajardo hasta la altura de Los Ruices. Escuchaba Informe RCR y hablaban de una marcha o una concentración en Chuao (no recuerdo) frente al edificio de PDVSA (el que otrora fuera el edificio de la Shell). También hablaban del venidero Mundial de Fútbol que se realizaría en cosa de un mes en Corea y Japón. Nada fuera de lo normal, más allá de una tensión, unos silencios, unos guiños que insinuaban otra cosa.

Pasé por EPA, luego por la planta de la Polar y llegaba al edificio de Maploca. Allí funcionaba el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) y el Fonacit. Y, nada, comencé a trabajar. Un día dentro de la normalidad de esos días: revisando proyectos, preparando puntos de cuenta, una que otra reunión. Aunque progresivamente las miradas se tornaban nerviosas, las reuniones se fueron cancelando, las cornetas arreciaban.

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Concentración opositora en Chuao. 11 de Abril de 2002

Bajé a planta un par de veces. Pasaba por la Dirección de Comunicaciones que quedaba allí, cerca del Despacho del Ministro y en donde tenían un par de televisores (no era común todavía que en todas las oficinas hubiese un televisor). Uno de los equipos sintonizaba Globovisión siempre. El otro podía tener algún otro canal, con frecuencia VTV. Veía cómo iba la cosa con lo de la marcha convocada por la Oposición que parecía tener más fuerza de lo normal, cosa que ya era bastante. Mientras venía de la Dirección de Comunicaciones, vi que salían caminando un viceministro y dos de sus directoras. Me les pegué. Iban a tomarse un café y aunque no recuerdo si me invitaron, al final estaba yo con ellas y él tomándome el café en un restaurancito que quedaba metros más arriba.

También allí había un televisor. Todos los canales se encadenaban cuando iba a hablar algún representante de la oposición. Cosa que, recuerdo, ocurría a cada rato. Entonces, cada vez que iba a hablar alguno de los líderes opositores, VTV llamaba a Cadena Nacional. El viceministro comentó que eso era lo que se esperaba. Y no hablaron mucho más, supongo que porque estaba yo allí. Un café muy silencioso viendo el juego entre cadenas oficialistas y opositoras.

Más tarde me llamó el Gerente General del Fonacit y me pidió que mandara a mi gente para su casa. La marcha había salido de Chuao y se dirigía hacia el centro de la ciudad. Pasé por las distintas oficinas del personal a mi cargo y les solicité que se retiraran a sus casas, “que nos veíamos mañana”.

Pasé por Comunicaciones, otra vez. No había nadie aunque el televisor con Globovisión seguía prendido. Me fui a mi oficina, revisé un par de cosas pendientes y me fui a la casa. Llegué de día, cosa muy extraña para mí en aquellos tiempos. Prendí el televisor, el control lo tenía dañado, así que estaba allí parado cambiando entre VTV y Venevisión. Así estaba, tratando de leer rostros, sin escuchar mucho lo que decían. En algún momento pasaban unas imágenes desde un puente que llamaban Puente Llaguno y unos hombres disparaban. Decían que estaban matando a la gente de la marcha. Y yo recuerdo que pensé que esos carajos nos habían acabado la revolución… Seguí viendo TV. En algún momento mientras observaba las caras en VTV, estaban un grupo de líderes reconocidos, un desconocido que tomaba el micrófono, les hacía señas para que demostraran fortaleza… Esas señas salían por cámara. Malo, muy malo. Y empezaron a hablar. Luego ruido, tumbaron la señal… Habían sacado a VTV del aire.

Al rato, en alguna televisora privada mostraron cómo el Comandante Chávez entraba a un edificio de Fuerte Tiuna. Lo presentaban como si se estaba entregando. Me fui a dormir. Era ya la madrugada del 12 de Abril de 2002.

12

El 12 me desperté, me puse un jean y una franela (normalmente iba a la oficina en traje y corbata) y me fui para el MCT. Allá en Los Cortijos, al lado de la Polar. El ministerio lo tenían cerrado. Al parecer habían unos guardias adentro, pero la verdad no los vi. Afuera estaban Yadira Córdova y Marta Rodríguez quienes para el momento eran directoras del MCT. Me quedé un rato con ellas recibiendo a los trabajadores que iban a su oficina. A todos les decíamos que el lunes 15 regresaran y ya veríamos qué hacíamos.

Particularmente sentía que Yadira estaba devastada con la situación. Intentábamos darle ánimo, le decíamos que íbamos a volver, que en cosa de cuatro o cinco años volveríamos y sería indetenible… Ella era más cautelosa y nos recordó el caso de Chile… Guardamos silencio. En algún momento hablamos del episodio de Puente Llaguno y ella nos hizo ver que a ellos les estaban disparando. Porque, “obviamente, se estaban protegiendo”. Cierto.

Al rato llegó el Dr. Iván Danilo López quien era el presidente del Fonacit. Lo dejaron entrar al MCT, buscó algo en su oficina y volvió a salir. Le preguntamos que qué había adentro y nos dijo que estaba un guardia y que la oficina la tenía tomada un señor que era del Despacho del entonces ministro. Creo que era su jefe de protocolo. Así era el Ministerio de Ciencia y Tecnología del momento, un viejo edificio alquilado que podía ser tomado por un guardia y un jefe de protocolo.

Me fui al rato, cuando dejaron de llegar trabajadores. Busque una muda de ropa y me fui para Maracay. Soy de allá. En Maracay, busqué a mi novia (hoy mi esposa) y nos fuimos a almorzar al restaurant La Taormina (sitio que frecuentaba de niño con mis padres). Comí espagueti o pasticho, no recuerdo, pero sí era espagueti era con salsa boloñesa. Eramos los únicos en el restaurant, junto al mesonero y el cajero. Ninguno despegaba los ojos del televisor. Ya en televisión se mostraba que estaban persiguiéndonos. Mi sobrino (Sergio David Contreras) me escribió un mensaje de texto para preguntarme cómo estaba. Le respondí “Ok”.

La verdad es que yo ni hablaba. Mi novia me increpaba, me preguntaba que qué me pasaba. Yo simplemente no hablaba y no despegaba los ojos del televisor. En algún momento, mi novia me hizo ver que había dejado el tenedor a mitad de camino. Terminé de comer. Mi novia me dijo que nos fuéramos para casa de una tía muy querida. Yo asentí sin pensarlo. Craso error. Nos fuimos a casa de una familia furibunda de oposición. Estaba con ellos en el momento en que transmitían la lectura del Decreto de Carmona que suspendía las funciones de los diputados de la Asamblea y destituía a los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia… Sólo susurré que era una dictadura. Uno de mis primos gritó eufórico que así es que tenía que hacerse. Pasaban la escena de la captura de Rodríguez Chacín, eso no me afectó mucho. Luego pasaron la escena de la captura de Tarek William Saab, esa sí me dejó sin aliento. Están capturando a los poetas, pensé, y recordé a Roque Dalton y las manos de Victor Jara. Comenté que algunos de los familiares chavistas podían ser perseguidos. La respuesta del primo fue tajante “¡Que se jodan!”.

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Por esos momentos, me llamó Sergio David y me volvió a preguntar que cómo estaba. Le respondí que bien y que estaba en Maracay. Me dijo que él me iba a ayudar. Sonreí y le di las gracias. Sé que lo hacía con toda sinceridad, aunque quería rechazar su ayuda, pero sabía que nuestra relación familiar estaba muy por encima de nuestras diferencias políticas. En otro momento contaré de aquel día en que Sergio David se hizo opositor y yo me hice chavista. Quiso la Fortuna que estuviésemos juntos y ambos nos hicimos militantes furibundos. Pero ese relato lo dejaré para otra oportunidad.

Y bien, por más que lo intento no recuerdo más de ese día 12.

13

Me desperté en mi casa, en San Miguel. Me puse unos bermudas, una camisa blanca y salí. Iba a desayunar donde mi novia que estaba haciendo pasantías en Maracay y vivía en casa de su hermana. Al salir me encontré con una tía que era vecina. Me dijo que a Chávez lo tenían en La Placera. Al encontrarme la Av. Mariño veo pasar un carro con una pinta que decía “Lo tienen secuestrado”. Me dije en voz alta, “¡Comenzó la Resistencia!” y me dirigí a La Placera.

Al acercarme, un grupo de jóvenes tenían grifin blanco y estaban rayando carros. Se quedaron viéndome esperando mi reacción y les hice señas de que rayaran todo el carro. Y así lo hicieron. Terminé de llegar, estacioné en la isla y me llegué a la puerta de la 42 Brigada de Infantería Paracaidista de Maracay y a la que simplemente conocemos como “La Placera” los maracayeros. Habríamos unas 60 personas en ese momento. Vi las caras a ver si distinguía a alguien conocido. Pero nada, la verdad es que para ese tiempo ya tenía yo más de 10 años fuera de Maracay y pues ya no estaba allí. Me encontré, sí, con una señora de la Alcaldía fui a saludarla pero se me perdió. Luego no vi a nadie más conocido.

Tenían un megáfono. Algo intentaban con el icónico aparatico, pero se perdía el sonido en un lugar tan abierto. Era ya mediodía. Al ratico llegó una camioneta Ford 150 de las viejas con un sonido (es decir, con unas cornetas). Y empezaron a perifonear desde allí. Mejoró la cosa. Fue llegando más gente. En sólo un momento eramos ya como doscientos a pleno sol del Abril de mi Maracay. Al rato fue llegando más sonido y más sonido.

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El pueblo concentrándose en La Placera

La gente se fue arrechando porque no veían al gobernador, que en aquel tiempo era Didalco Bolívar. Y gritaba que “dónde coño está Didalco”. Uno de los compañeros que estaba allí en algún momento conversando conmigo me dijo que el sonido era de la gobernación y que iban a traer una tarima, pero que el gobernador estaba escondido en ese momento. Pensándolo bien, le dije, tiene razón. En efecto, al poco rato llegó una tarima que la colocaron en la entrada de La Placera, al lado contrario de donde está ahorita una placita para recordar eso que hicimos aquel día.

Y llegaba más y más gente. En un momento me fui a comprar un helado (no había agua recuerdo). Cuando pagué el helado, la vendedora me tomó mi mano entre sus dos manos, esperó que yo la mirara y me dijo directamente a los ojos “Gracias por estar aquí con nosotros”… “Espero estar con usted señora, ayer, hoy y siempre” quisiera decirle hoy.

Al rato me monté en mi carro y pasé por casa de mi novia. Se me había quedado el celular en su casa y no había podido avisarle que estaba en La Placera. Cuando llegué le grité desde abajo. Ella estaba en un segundo piso, no había que gritar mucho. Se asomó. Vi que no estaba nerviosa, cosa que me extrañó. Y me dijo “¿Estabas en La Placera, verdad?”. Me reí y le dije que sí. Me dijo que subiera a comer. Le dije que no, que se viniera ella y me acompañara. Esta vez se río ella y me preguntó que si estaba loco que subiera y lo viera por televisión. TVS estaba mostrando algunas cosas. Pero yo me negué. Y regresé.

Estacioné esta vez en la acera, cerca del IPSFA. Me acerqué a la tarima y estaban eufóricos. Una compañera informaba que los comandos motorizados habían tomado ya RCTV. En algún momento nos informaron que diversas guarniciones no reconocían a Carmona Estanga como presidente y que habían llamado al General Baduel para manifestarle su adhesión. Pasaron un par de autobuses Blue Bird con muchachos en sus ventanas invitando a que nos fuéramos para Caracas. Al ratico dijeron desde la tarima que la orden del General Baduel era que nos quedáramos allí y que no nos fuéramos para Caracas. Que esperáramos.

Me llegué hasta la feria de comida de San Jacinto. Me comí un shawarma en el sitio de siempre. Si no recuerdo mal estaba saliendo ya VTV al aire pero sólo con audio. Todavía estaba la pantalla negra. Tengo la idea de que estaba viendo la televisión cuando volvió la señal. Pero no estoy seguro, puede estarme jugando la memoria. Lo que sí recuerdo claramente es que aproveché de quedarme sentado un rato porque, ¡Dios!, estaba muy cansado. Me comí el shawarma, me tomé un refresco (creo que una frescolita) y descansé un rato viendo televisión. Ya se estaba haciendo de noche.

Regresé a La Placera, a esa hora eramos miles los que estábamos allí. Mientras caminaba cerca de la cerca me llamó un soldado que estaba de guardia y me pidió que le comprará unos cigarrillos. En seguida lo llamó un superior y lo reprendió. Le dije que se los iba a buscar… Pero la verdad es que no se los llevé, que pena. Creo que se me olvidó hasta hoy que hago memoria…

Un par de veces pasaron hojas con listas en la que nos anotábamos los reservistas. Hoy día, pensándolo bien, no hubiese puesto mi nombre allí, porque eso no servía de nada. En cualquier momento si nos necesitaban lo que tenían que hacer era llamar a formación a los reservistas por la tarima y así proceder a entrar a la Brigada. Pero no sé, lo cierto es que un par de veces me llegaron las hojas y las dos veces la firmé. Eramos un gentío prestos a tomar nuevamente las armas.

Por esos momentos ya entrada la noche pensé que “parecía toche, que lo que estábamos era sirviendo de escudos humanos”. Y recuerdo también que pensé que si eso era lo que tocaba ese día, pues eso era lo que tocaba, punto. Recordé a José Arcadio Segundo cuando se encontraba con la muchedumbre en el episodio de la Masacre de las Bananeras y volví a decirme que si eso era lo que tocaba, tocaba, punto.

En algún momento la gente de la tarima no tenía más nada que decir, y prendieron un televisor chiquito (como de 13”) y se sentaron a ver televisión en la tarima.

Al rato fui a mi casa para ir al baño. Pasé por El Piñonal, San José, Urbanización Girardot y San Ignacio para ver cómo se veía la cosa. La gente, en las calles, la gente chavista por supuesto. Yo iba con Alí Primera a todo volumen, repitiendo en un bucle “Abran la Puerta”. Llegué a la casa y me quedé conversando un rato con el vigilante, poniéndolo al día de cómo estaba la cosa en La Placera. Vi un rato de televisión de VTV. Ya estaban allí Romero Anselmi, Vladimir Villegas y creo que también estaba Danilo Anderson a quien no conocía para el momento. Vi un rato y anunciaron que ya habían rescatado al Comandante Chávez y que lo llevaban para Maracay…

¡Coooño! Me fui rapidito otra vez para La Placera. Ahora el ambiente estaba enaltecido. Espontáneamente nos pusimos a cantar el himno nacional, completico, como nos lo enseñó Chávez. Y llegó el helicóptero. Mientras pasaba el helicóptero saltábamos, saludábamos, cantábamos, lo que fuera. Pensábamos que el comandante saldría a conversar con nosotros allí en la tarima. Mucha, mucha gente grababa vídeos… Y mucha gente también escuchaba unas emisoras de radio que yo no conseguía en mi radio… Les pregunté que qué emisora era esa y me dijeron (un par de veces) el dial pero yo no la conseguía.

Y fue así que vimos aterrizar el helicóptero a lo lejos. Veíamos las sombras de los que bajaban. Una de ellas debía ser la silueta de Chávez. Y nos quedamos esperando que saliera el comandante… Se calmó un poco la cosa. Y de repente vimos como volvía a despegar el helicóptero, dio una vuelta sobre nosotros y se fue… Y nos quedamos pensando que qué había pasado… ¿Y Chávez?.

Fue allí cuando salió el General Baduel y se dirigió a nosotros. Nos dijo que los paracaidistas eran una fuerza de avanzada profunda y eso nos lo repitió dos veces. Que el comandante Chávez iba de vuelta a Miraflores. Que pensó en salir a saludarnos allí en Maracay pero que debía volver a Miraflores lo más rápido posible. Era un asunto táctico prioritario. Eso lo entendió la militancia, aunque los que estábamos en Maracay nos quedamos con la ilusión de ver personalmente al comandante recién rescatado. Baduel también nos dijo que al comandante lo habían golpeado, que el médico lo había examinado y que no era de gravedad, pero que estaba golpeado… Chávez nunca mencionó públicamente nada de ese asunto, por el contrario.

Baduel nos pidió que nos fuéramos tranquilamente para nuestras casas que el presidente se iba a dirigir a la nación por televisión. Y así ocurrió.

Cuando iba ya saliendo se me acercaron dos chicas con ese color bonito de la gente de mi Maracay. Una de ellas, la más simpática, me pidió la cola y se sentó conmigo en el asiento de adelante. Me dijo, con ese acento meloso de las maracayeras, que hacía rato me había estado observando y que se preguntaba que qué hacía yo tan solito por allí. Me eché a reír y las llevé para el 23 de Enero, donde vivían. Para el bien de mi familia actual, menos mal que Carmona Estanga fue bastante efímero.

Llegué a la casa, escuché a Chávez. Pero no recuerdo si lo escuché completo. Me quedé dormido. Ya era 14.

14

Desperté con la llamada de mi tía querida. Me pidió disculpas por la euforia del 12 y me dijo que los canales de televisión sólo mostraban comiquitas el 13. Me paré y fui a la panadería Super Rialto. Tomé un marrón y comí un taquito de queso (un hojaldre). Me monté en el carro y conducí vía Turmero tomando por la Av. Aragua. Seguramente iría al Samán de Güere, sí, de seguro iría allí, a renovar el juramento del 83. A renovar el compromiso. Pero no, poco antes tomé el retorno. Compré flores, entré al cementerio, me dirigí a la tumba de mis padres, le puse agua al jarrón, coloqué el ramo y fue entonces cuando por fin, lloré.

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Monumento del Samán de Güere
11, 12, 13 y 14 de Abril de 2002… Mi relato tras quince años.

Proyectos de Ley que deben ser impulsados por los diputados electos a la Asamblea Nacional desde la mirada de las Tecnologías Libres

José J. Contreras

Sin ánimos de extender demasiado este escrito, se enumerarán algunos de los proyectos de ley que, creemos, deben ser impulsados por los diputados en el próximo período legislativo que comienza en enero de 2016 desde una mirada que privilegia las Tecnologías Libres.

Ley de Libre Acceso al Conocimiento. El factor determinante del capitalismo en nuestra época es el conocimiento, por eso es llamado Capitalismo Cognitivo. Una de las principales características del Capitalismo Cognitivo es el secuestro por parte de intereses privados del conocimiento generado con recursos públicos. Necesitamos, en consecuencia, de una ley que resguarde que todo bien de conocimiento que haya sido generado con recursos del estado mantenga su carácter de “bien público” y que, por lo tanto, esté disponible para todos. Esto nos exige construir un tipo de economía apropiada para los bienes intangibles del conocimiento los cuales no se agotan con el intercambio sino que se enriquecen con el “compartir”. Un proyecto de ley de este tipo fue ya aprobado en primera discusión por la Asamblea Nacional.

Ley de Semillas. Uno de los principales modos de colonización que utiliza el capitalismo cognitivo es la reducción de la biodiversidad a través de la imposición de organismos modificados genéticamente. En efecto, como consecuencia del uso de semillas patentadas por transnacionales, y que en lo inmediato pueden tener mejor rendimiento que las semillas tradicionales, se crean mecanismos de dependencia que atan a los campesinos a la utilización sempiterna de semillas, plaguicidas y demás agroquímicos que en muchos casos terminan por empobrecer y enfermar la tierra. Para pulverizar esta dependencia necesitamos de una ley que resguarde el conocimiento tradicional de nuestro campesinado e incentive el uso de alternativas tecno-políticas que mejoren la producción agrícola promoviendo la soberanía e independencia. Un proyecto de ley de semillas, consensuado por movimientos campesinos a nivel nacional, fue ya presentado ante la Asamblea Nacional.

Ley de Universidades. Nuestra actual ley de universidades debe ser revisada, discutida, debatida y actualizada a nuestra época. La Ley de Universidades vigente se encuentra consustanciada con el escenario posterior inmediato a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, al triunfo aliado y a la visión de política científica del estadounidense Vannevar Bush. Es necesario, traer a nuestro tiempo y geografía el problema de la universidad como centro de generación y difusión de conocimiento. Necesitamos una universidad que produzca conocimiento e innovación a partir de problemas nuestros.

Ley de Comercio Electrónico. En estos tiempos de globalización la transacción electrónica es cada vez más común. Sin embargo, en este ámbito vivimos una pérdida de soberanía que debemos atender. ¿Sabe usted que cuando instala aplicaciones informáticas tan comunes como Whatsapp o Facebook acepta que cualquier litigio debe llevarse ante tribunales extranjeros como los de Irlanda del Norte o del Estado de Nueva York? Nuestra ciudadanía no puede continuar con este desamparo legal ante aplicaciones informáticas apatridas que cada vez más inundan nuestro día a día. Necesitamos de una ley que le brinde protección legal a los venezolanos y venezolanas a la hora de transar e interactuar en la web.

Ley de Protección de Datos Personales. Las filtraciones que hiciese el Sr. Edward Snowden nos han permitido verificar que todos nuestras comunicaciones que hacen uso de aplicaciones informáticas como Gmail, Hotmail, Facebook, Whatsapp, Skype, Yahoo, Google, Bing, Windows y un largo etcétera son interceptadas y recopiladas por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos de América y sus aliados. Como también se pudo verificar, esta información sigue fines políticos pero también sigue fines económicos. Con esta información nos perfilan de tal manera que pueden afinar sus estrategias de venta. Terminamos siendo manipulados como objetos consumidores inconscientemente. Por lo tanto, necesitamos de una ley que promueva un sistema nacional de protección de los datos personales de nuestra ciudadanía. Así como debemos preservar que el conocimiento público sea público, necesitamos promover que los datos privados de los venezolanos y venezolanas estén a resguardo y no puedan ser utilizados sin autorización.

Para impulsar estos proyectos necesitamos en la Asamblea Nacional de diputados que estén dispuestos a plantársele de frente a los intereses de las empresas transnacionales que dominan el actual sistema mundial del capitalismo cognitivo. Necesitamos también de diputados que sean capaces de enfrentarse a los intereses de las agencias de inteligencia de los EE.UU. y sus aliados de modo tal que impulsen un sistema que proteja a nuestra ciudadanía contra la invasión y destrucción de su privacidad. Necesitamos, a fin de cuentas, de diputados que sean voceros nuestros, voceros populares, y no palangristas de intereses foráneos antinacionales.

Se hace evidente que, ante este panorama, los militantes de todos los movimientos sociales que procuran la emancipación científico tecnológica como el FREBIN, los movimientos de software y hardware libre, las mesas de telecomunicaciones, el Frente de Batalladores de Internet, entre tantos otros, nos encontramos ante el deber de apoyar las candidaturas del Gran Polo Patriótico, como sea.

“Esto de las Tecnologías Libres
va mucho más allá del Software Libre”
Hugo Chávez Frías, 2006

Proyectos de Ley que deben ser impulsados por los diputados electos a la Asamblea Nacional desde la mirada de las Tecnologías Libres

“Amenaza inusual y extraordinaria”

Sabe, amig@ lect@r, que con el asunto ese de que el pasado 9 de marzo de 2015 el presidente Barack Obama publicó una orden ejecutiva en la que expresaba que la situación venezolana constituía una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de los Estados Unidos de América me quedé pensando si eso nos atañía a tod@s o no. Porque bueno, al fin y al cabo, con esa orden el Presidente Obama sólo  procedió a bloquear las propiedades y las cuentas bancarias de un grupo de personas acusados de, supuestamente, haber participado en violación de derechos humanos, actos de corrupción exacerbada, restricciones a la libertad de prensa y persecución de opositores políticos. Por supuesto que uno se pregunta si el grupo de personas no tiene derecho a defenderse en un juicio, por un lado, y también si el presidente de los Estados Unidos tiene potestad para enjuiciar y en Venezuela. Pero no quisiera que nos fuéramos por allí, quisiera pedirles que me acompañaran por otro camino. Me puse a buscar dentro de la página web de la Casa Blanca otros decretos donde se haya utilizado un tipo de expresión similar para ver qué es lo que tienen en común. Estos fueron los resultados:

  • El 13 de mayo de 2014, se utilizó en orden contra de la República Centroafricana.
  • El 25 de febrero de 2011, en orden contra de la República de Libia.
  • El 6 de marzo de 2014 fue utilizada en una orden en contra de Ucrania.
  • El 3 de abril de 2014 fue utilizada en una orden en contra de Sudán.
  • El 13 de abril de 2010 fue utilizada en una orden en contra de Somalia.
  • El 29 de abril de 2011 en orden en contra de Siria.
  • El 30 de agosto de 2010 en orden en contra de Corea del Norte.
  • Llama la atención que también puede conseguirse un mensaje del presidente Barack Obama al Congreso de los EE.UU., de fecha 10 de Marzo de 2010, en el que califica también a la situación en Irán de “amenaza inusual y extraordinaria” y, en consecuencia, solicita mantener el estado de emergencia nacional impuesto desde el 15 de Marzo de 1995 en contra de esa nación.
  • Algo similar ocurre con Irak. En una carta del presidente Obama al Congreso de los EE.UU. de fecha 19 de Mayo de 2014 el presidente utiliza los mismos calificativos solicitando mantener el estado de emergencia impuesto sobre esa nación desde el 22 de Mayo de 2003.
  • El 25 de junio de 2012 fue utilizado el calificativo de “amenaza inusual y extraordinaria” en una carta del Presidente Obama dirigida al Congreso y en la que acusa a Rusia ante la supuesta proliferación de “uranio altamente enriquecido“.

¿Qué ha ocurrido en los mencionados países?

  • Libia fue invadida por ejércitos de países de la Otan.
  • Siria fue también invadida, al no lograrse su cometido se ha continuado con una guerra irregular a través del ISIS (esos que se la pasan montando videos decapitando o asesinando a sus rehenes).
  • Ucrania se encuentra envuelta en una guerra civil con consecuencias todavía impredecibles pero que ya se ha manifestado en el desmembramiento de esa nación.
  • Sudán, Somalia y la República Centroafricana se encuentran inmersas en guerra civiles.
  • Contra Irán, Rusia y Corea del Norte se han intentado múltiples modos de bloqueo económico, político, cultural y militar.
  • A Irak después de invadido se le aplicó la fórmula que Naomi Klein llamó “capitalismo de desastres“.

El calificativo de “amenaza inusual y extraordinaria” ha sido también utilizado en otros casos:

  • El 25 de de julio de 2011 en orden en contra de Organizaciones Criminales Transnacionales.
  • El 01 de Abril de 2015 en orden en contra de actividades maliciosas en el ciberespacio.

¿Es necesario todavía explicar la gravedad del uso de estos calificativos en contra de Venezuela? Obviamente no es un asunto que atañe a siete personas. Esto nos atañe a todos. Cuando el calificativo de “amenaza inusual y extraordinaria” es utilizado viene asociado a guerras civiles, invasiones, desastres y bloqueos económicos, culturales, militares y políticos. Ninguno de estos es el caso de Venezuela, ¿lo será?… Todo esto sin olvidar la criminalización que se hace del asunto.

“Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor.”

Esta frase es la más conocida de Desmond Tutu y fue dicha en aquella época -no tan lejana- en la que los negros sudafricanos luchaban contra el apartheid y Nelson Mandela, preso por 27 años, aparecía catalogado como “terrorista” por el Departamento de Estado de los EE.UU. Mandela siguió en la lista de terroristas hasta 2008 momento en el que Condoleezza Rice tuvo que decir que eso era “un asunto francamente bastante vergonzoso“… Es curioso que muchos de los que apoyan el decreto del presidente Obama utilizan esta frase de Tutu en la situación actual. Posiblemente por ignorancia al desconocer el momento histórico en el que dicha frase fue proferida. Ser neutral en esta coyuntura, fija posición del lado del enemigo. Yo fijo posición por la esperanza mundial que es y ha sido Venezuela. ¿Qué posición fija usted?

“Amenaza inusual y extraordinaria”

Communitas: la Pedagogía Crítica a Fondo

Resumen—Se presenta una crítica a la noción de “Concienciación” de Paulo Freire. Para ello se realiza un resumen de las ideas de Freire las cuales son interpretadas a la luz de un contexto de ser humano tecnológico. Este contexto está inspirado en las ideas de José Ángel López Herrerías sobre el “Humanismo” que se basan en la obra de Martin Heidegger. De la interpretación, se adelanta una crítica a la idea de “Concienciación” freireana en la que ésta aparece como punta de lanza en la animalización del ser humano. Sin embargo, de los cabos sueltos, se presenta una perspectiva distinta en la que el “ser más” freireano entra en comunión con un “ser más” originariamente humano heideggeriano que escape del animalitas en el tránsito del communitas. A partir de acá, se esbozan las ideas seminales para una educación distinta, basada en la apertura, en el diálogo del taller hacia la formación de un ser humano que supere la explotación en vías del cuidado del advenimiento.

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Communitas: la Pedagogía Crítica a Fondo

Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez

9 de Octubre de 2013

Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez y cometieron una masacre en el nombre de sus reyes. Eso recordaremos el día de hoy y no dejaremos de recordarles a esos ancestros nuestros, porque lo son querámoslo o no, no dejaremos de recordarles y decirles: “asesinos”, “asesinos”, “¡Asesinos!”.

Ellos nunca entendieron, nunca terminaron de entender que el Nuevo Mundo era Otro Mundo. No entendieron que era una cosmogonía distinta. Peleaban, como peleaban con otros reinados europeos. Asesinaban con su tecnología del hierro y pólvora, asesinaban con sus perros y caballos subyugados. Asesinaban a diestra y siniestra… por honor…

¿Honor?… ¡Ignorantes!… Nuestros ancestros españoles eran demasiado ignorantes. No era sólo que estaban medio locos y con patologías de esas que hoy llamamos psicópatas… Es que eran fundamentalmente ignorantes. No entendían, nunca entendieron, que era Otro Mundo. Se creían que era una pelea más como las que tenían a cada rato Castilla, Aragón o Navarra. No entendieron que no eran otros europeos los que encontraron. No se dieron cuenta de que eran otros, otros de verdad verdad.

La tecnología europea era, como lo sigue siendo, una tecnología de avasallamiento. Una tecnología para subyugar, controlar y destruir aquello distinto que no fuere posible encuadrar dentro de su área de dominio. Así como la ciencia llama “superstición” a lo que no puede objetivar, la tecnología europea controla o destruye. Muchas veces incluso destruye lo que controla.

Las técnicas de nuestros ancestros indígenas eran de un cariz muy, muy distinto. No eran tecnologías para avasallar. Sus técnicas permitían producir y reproducir su mundo. Claro que hacían la guerra, por supuesto, pero no eran guerras para aniquilar. ¡Como serían, que peleaban con una cabuya para amarrar al contrincante!.

Los hermanos wayúu, por citar una de las etnias sobrevivientes mas conocidas en nuestros días, en su quehacer no busca avasallar la naturaleza en un “concepto” como lo hacemos los criollos desde la ciencia europea. No, no se trata de dominar la naturaleza imponiéndole, al menos idealmente, una ley como las de Sir Isaac Newton. No, no, las técnicas wayúu procuran permitir que pueda fluir y sostenerse el conflicto creativo en el que conviven y se nutren mutuamente Juya y Pulowi, sus dos deidades fundadoras.

En su cosmovisión, estas deidades no es que a voluntad dominan el mundo. Ellas se contraponen creativamente en la claridad y la oscuridad, el desierto y los bosques, la tierra y el agua, la caza y la casa, el invierno y el verano. Juya y Pulowi conviven en conflicto creador y equilibrio. Es cuando este equilibrio se rompe que entran en acción los “técnicos”.

Estos “técnicos” y debo hacer la salvedad que la palabra no es la mejor, solamente la uso para hacernos evidente la diferencia con nuestra concepción criolla avasallada por la cosmogonía europea. Estos “técnicos”, repito, entran a restablecer el equilibrio. Cuando alguien se enferma, no llega un médico, un doctor, a mandarle una medicina que busca cortar la reacción química del dolor mientras ataca simultáneamente a las bacterias enemigas a las que hay que aniquilar con antibióticos y demás venenos. No, el piachi entran en los confines de Pulowi, y busca el alma del wayúu enfermo. Cuando la consigue, la trae a la claridad de Juya y se restablece el equilibrio. Cuando el equilibrio no se puede restablecer, el wayúu muere.

Cuando hay una situación de crimen entra en juego otro tipo de “técnico”. Cuando ocurre un crimen, no llegan unos “abogados” a abogar por los intereses de las partes utilizando “leyes” escritas en códigos que prescriben procedimientos a seguir. Tampoco llega un juez a dictaminar sentencia enviando, en muchos casos, al culpable a la prisión para ser rehabilitado. Es decir, no es llevado a una especie de taller para ser reparado de tal modo que pueda ser rehabilitado como engranaje útil para la maquinaria societal. No, no, cuando hay una situación de crimen en la sociedad wayúu hay que tomar en cuenta que, en primer lugar, no es un problema entre individuos sino entre familias. Entra en escena un personaje al que normalmente se le llama el palabrero, o Pütichipü ü, quien tiene la misión de restablecer el equilibrio.

Para ello comúnmente se reúne el palabrero con el representante de la familia y que es llamados ta-alaüla. Normalmente el ta-alaüla es un tío materno. La familia que comete el crimen debe “pagar una maula” a la familia víctima con animales domésticos u otros pagos. Esta “maula” sirve un poco como “indemnización”.

Pero lo más importante en todo este proceso es la “palabra”. Es por eso que el personaje central es el “palabrero”. Se trata de restablecer el flujo de la “palabra” entre las familias. Es por eso que cuando algún individuo comete muchos crímenes, su familia puede terminar quitándole la palabra y con ello es como si éste hubiese muerto para la familia. Lo más importante, repito, es el fluir de la palabra.

Hace algunos años cometí un error del cual espero haber aprendido. Trabajaba en Misión Ciencia y tuve la grata oportunidad de conocer a Zoraida Bastidas, una hermana guazábara. Le comenté que estaba trabajando como Coordinador de Enlace de la Misión Ciencia y que quería ver si podíamos hacer algo en conjunto. Zoraida amablemente me permitió acercarme a su comunidad. Mi trabajo como Coordinador de Enlace era el de buscar enlazar el saber científico de las universidades y del Ministerio de Ciencia y Tecnología con las comunidades. Así que cuando llegué a reunirme con los Guazábaras les ofrecí la posibilidad de ayudarles en el proceso de reconocimiento como pueblo indígena.

Y así fue, nos montamos con un grupo grande de científicos en el proyecto. Hicimos “mapas mentales”, revisamos la legislación en el caso, les tomamos muestras de sangre. En los planes estaba la comparación del ADN de los pobladores actuales con el de los huesos de pobladores más antiguos, de modo tal de comprobar, sin lugar a dudas, científicamente, que ellos eran indígenas. Todo esto funcionaba en el marco de la “Red de Aliados para el desarrollo de las Comunidades Indígenas” que impulsábamos desde Fundacite Mérida.

La verdad es que yo les estoy sumamente agradecidos a los hermanos Guazábaras porque con todo y nuestras pretensiones academicistas, ellos fueron tan amables y nos abrieron sus puertas y siempre nos hablaron con mucha amabilidad. Alguna vez me llamó el Sr. Ernesto (el cacique guazábara) aparte y me dijo algunas cosas que yo no logré entender muy bien, pero hoy día creo que me llamó aparte para empezar a encaminarme en ese camino de descubrimiento de ellos.

En fin, el proyecto nunca logró cuajar, menos mal.

Sin embargo, los pueblos Xamú se reunieron un día en una cancha. Allí fueron todos los que se consideraban Guazábara, Mucumbú, Quinaroes, Quinanoques, en fin todos los que se consideraban del pueblo “Xamú”. En la cancha estaban los caciques y funcionarios de ese ministerio creado por el Comandante Supremo Chávez para los Pueblos Indígenas. Hicieron un censo. Toda persona que se consideraba “indígena” sólo tenía que decirlo y censarse. Los caciques estaban allí y validaban con la palabra la palabra del que se censaba. La palabra validaba la palabra.

Y así fue como nuestros hermanos del pueblo Xamú lograron tener sus cédulas de identidad indígena… Y nosotros pensando en pruebas de ADN que debían cotejarse con huesos de ancestros que debían ser exhumados… Por ahí, por ahí, debe ir nuestro camino en el descubrimiento de esas técnicas que puedan liberarnos en la construcción de la Patria Socialista y Bolivariana. La técnica chavista debe ser una técnica de la palabra.

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Hace 455 años llegaron los asesinos de Rodríguez Suárez

Agradecimiento a Rigoberto Lanz

Quisiera intentar unas breves palabras de agradecimiento al camarada Rigoberto Lanz.

Con Rigoberto Lanz vivimos, según mi opinión, el intento actual más importante de teoría crítica sobre qué ciencia, qué tecnología y qué gestión pública nos sería la más propia a la Revolución Bolivariana. Su propuesta pretendía ir más allá del marxismo. No porque lo dejase atrás, sino porque lo incorporaba en sus bases para trascender a ese otro espacio en el que aparecen Marx, Lenin, Engels y tantos otros, como unos queridos camaradas de visión eurocéntrica. Nos tocaba a nosotros entonces la dura tarea de trascenderlos para sembrar las condiciones que posibiliten ese claro en el que la complejidad postmoderna supere la simplicidad moderna. Se trataba, nada más y nada menos, de emprender el camino robinsoniano porque ahora sí nos era posible.

En 2006, decía Lanz en un ensayo intitulado “Ciencia sin Conciencia”:

“El paradigma de la simplicidad está en la base de esta enfermedad del espíritu. Los dogmas metodológicos, los rituales académicos repetidos durante siglos, el peso enorme de un sentido común férreamente instalado en la cultura dominante, y sobre manera, la funcionalidad de esta mentalidad con la reproducción de las formas de poder predominantes en la sociedad, son los condicionantes que pueden explicar la impunidad con la que viene operando este viejo paradigma durante todo el trayecto de la Modernidad. Aquí nada es inocente. Cada palabra, cada gesto, cada aparato, cada práctica, están todos alineados con la racionalidad dominante, con la lógica del poder, con las ideas y creencias que prevalecen en estos tiempos” (p. 23).

Más adelante nos decía:

“… Esa inercia… ha de ser vencida para abrirle cauce a otros modos de pensar… que son también otros modos de vivir. En ese camino se está jugando una de las más caras apuestas de lo que ha de ser más adelante ‘una comunidad de hombres libres’ (como lo soñaba el viejo Marx)” (p. 25).

Y esta tarea debía ser abordada por una revolución triunfante desde el Estado (cosa de por sí contradictoria):

“Toca al Estado traducir una nueva visión de la ciencia y la tecnología en política pública, en asunto de todos los ciudadanos. Es en la cultura democrática donde se validan las estrategias y líneas de acción. La ciencia ha sido siempre cómplice del poder. Toca ahora una torsión histórica en la que se ponga al servicio de la gente no sólo en la utilización práctica, sino en la propia concepción que le da sentido. Esa es la novedad de estos nuevos tiempos. Concluye un modo de producir el conocimiento y aparece otro. Usted lo toma o lo deja” (“Repensar la Técnica”, p. 31).

Y además:

“Un nuevo paradigma para las ciencias y las técnicas demanda un esfuerzo sostenido de implantación de los nuevos tejidos institucionales que concuerden con los sentidos más profundos de una revolución cultural de esta envergadura. Allí no hay línea recta ni causalismos. Nadie tiene por allí guardado algún modelo de gestión que asegure esta consistencia. Se trata más bien de una búsqueda colectiva donde se pone a prueba una experiencia histórica de gran valor acumulada por civilizaciones enteras que han confrontado en su momento los mismos problemas de articulación entre la producción, la enseñanza y la gestión del conocimiento” (“Misión Ciencia: lo que dicen que digo”, p. 53).

¿Cómo lo hacemos? Pues la verdad es que no sabemos y sin embargo podríamos adelantar algunos asuntos fundamentales:

“La clave está en el progresivo empoderamiento de las comunidades de cara a los manejos de sus asuntos. No se trata de ‘llevar’ la ciencia al seno del pueblo sino de generar un proceso de apropiación crítica de todos los saberes en donde los conocimientos técnicos se confrontan con otros criterios de pertinencia, donde las experticias son interpeladas desde otros imperativos éticos y valoradas en razón de su capacidad de articulación con las necesidades de la gente…” (“Misión Ciencia: ¿Cuál es la diferencia?”; p. 57).

Ese pensamiento, su creencia en las posibilidades y potencialidades de la Revolución Bolivariana, la dominación del paradigma de la simplicidad en nuestras universidades y, sobre manera, en los medios de comunicación lo hicieron blanco constante de las miserias típicas de la canalla. Incluso después de muerto.

El 7 de octubre de 2011 lo ví por última vez. Estuvimos en la Escuela de Formación Algimiro Gabaldón en Los Colorados – Valencia. Compartimos una velada de discusión revolucionaria y junto a los camaradas Franco Díaz y Jesús Puerta le dedicamos un libro editado por Cenditel. “La Misión Ciencia en Retrospectiva” se llama, y está disponible para descarga aquí.

La verdad es que escuchamos poco a Rigoberto, muy poco. Le editamos y publicamos libros, le financiamos unos cuántos buenos eventos. Hubo uno en homenaje a Varsavsky sin parangón y otro en homenaje a Morin que no se le quedó atrás. No descansó en sus intentos por promover el debate. No descasó en sus intentos por sacudir epistemológicamente la institucionalidad. Tan poco descansó, que hace apenas un mes, el 14 de marzo, intentó asistir al homenaje al legado del Comandante Hugo Chávez que realizó el Centro Internacional Miranda… No pudo.

Es también importante destacar para los más jóvenes que a Rigoberto hay que estudiarlo no sólo en su discurso escrito sino también en su discurso oral. En la web, quedaron registrados varios de sus discursos. Seguramente saldrán otros. Hay uno en particular que se puede encontrar en este enlace  en el que Rigoberto culmina diciendo:

“La pedagogía política que más quiero resaltar en esta experiencia es que en efecto el debate es posible. El debate es esencial para la propia idea de revolución y sin ese debate, no solamente es que el cultivo del espíritu se puede marchitar, no solamente es que las ideas de los intelectuales que andan sin espacio y sin tribuna para decirlo así ‘se van a sentir deprimidos’. Es que, ¡peor que eso!, es que en efecto si no hay debate de ideas en la revolución, la revolución ella misma se marchita y es una falacia de revolución”.

Si no hay debate de ideas en la revolución, la revolución ella misma se marchita y es una falacia de revolución. Coño, ¡que “si no hay debate de ideas en la revolución, la revolución ella misma se marchita y es una falacia de revolución”!.

Ojalá podamos emprender su legado.

¡Agradecidos Rigoberto, agradecidos de la vida!

JJ Contreras

Nota: los ensayos citados se encuentran en el libro “Debate Abierto sobre Misión Ciencia. Tomo I/ En Red”. Editado en Caracas por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Año 2006.

Agradecimiento a Rigoberto Lanz

Hacia la Zona Libre “Kléber Ramírez” de Mérida

Hace ya seis años, el 10 de noviembre de 2006, el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, durante su insigne discurso “La Sociedad del Talento”, se refirió a la Zona Libre Cultural, Científico y Tecnológica del Estado Mérida (ZOLCCYT) solicitando un proyecto que le brindase un nuevo sentido.

El proyecto de la Zolccyt cuenta con una ley de 1995 en la que la establece como un Régimen Fiscal Especial de carácter preferencial para bienes culturales, científicos y tecnológicos. La Zolccyt era fundamentalmente un proyecto enmarcado en la ola de la globalización. De lo que se trataba era de explotar las potencialidades intelectuales de la región andina para promover la competitividad de empresas de conocimiento. Era un proyecto tecno-nacional, de carácter regional, con miras a atraer empresas. Aún pueden recordarse los vítores de sus promotores ante la visita de Microsoft en 2003.

Cuando el Comandante Chávez nos encomendó la tarea de repensar la Zolccyt nos habló también de la Sociedad del Talento, del Software y Tecnologías Libres, nos dijo que “la propiedad intelectual no era más que una trampa… expresión del egoísmo capitalista”. En ese contexto, tiene sentido replantear la Zolccyt como una Zona de Promoción del Talento Libre. Así como se pueden decretar “zonas libres de analfabetismo”, podemos pensar a Mérida como una zona que más allá de promover el conocimiento como producto de mercado, promueva el cultivo de una ética de libertad, en la que se produzcan otros modos de producción. Los Movimientos de Software Libre son quizá un buen punto de partida.

También propuso el comandante que llamáramos la zona en honor a “Kléber Ramírez” quien puede recordarse como un propulsor del “Estado Comunero”… ¿Será que podemos reunir en una misma cosa a los movimientos del Software Libre y al Estado Comunal? Está por verse en Mérida, quizá.

Hacia la Zona Libre “Kléber Ramírez” de Mérida